Belgian Dubbel
Pasas, ciruelas y chocolate oscuro. El consuelo líquido de los monasterios.
Pasas y ciruelas en la cerveza para las ciruelas del plato.
6–7.6% alc. · 15–25 IBU
¿Con qué cerveza? 6 estilos que funcionan.
Al disco, a la parrilla o braseada, muchas veces con ciruelas o glaseada.
Pasas, ciruelas y chocolate oscuro. El consuelo líquido de los monasterios.
Pasas y ciruelas en la cerveza para las ciruelas del plato.
6–7.6% alc. · 15–25 IBU
La estrella original del Oktoberfest. Ámbar, elegante y con gusto a pan tostado.
Malta tostada y final limpio: la cerveza clásica del cerdo en Baviera.
5.6–6.3% alc. · 18–24 IBU
El equilibrio perfecto. Lúpulo americano abrazado por malta acaramelada.
El caramelo acompaña el glaseado y el lúpulo equilibra la grasa.
4.5–6.2% alc. · 25–40 IBU
La vieja escuela alemana: alma de Ale, paciencia de Lager.
Las notas de frutos secos y corteza de pan de la Altbier abrazan los sabores caramelizados del cerdo, mientras que su alto amargor corta la grasitud de la bondiola de un plumazo.
4.3–5.5% alc. · 25–50 IBU
El laboratorio de Dexter versión cervecera. Black, Red, White, Rye o Belgian.
Las notas a pasas de uva y frutas secas que aporta la levadura belga (en el caso de las belgian IPA) hacen un puente de sabor espectacular con la dulzura de la ciruela y el cerdo.
5.5–7.5% alc. · 40–70 IBU
El diablo vestido de monje. Fuerte, pálida y peligrosamente engañosa.
La bondiola tiene grasa + El glaseado aporta dulzor y caramelización → match ideal con el perfil maltoso de la Tripel.
7.5–9.5% alc. · 20–40 IBU
✂️ Cortar: limpia la grasa.
🤝 Complementar: sabores parecidos.
⚖️ Contrastar: opuestos que se equilibran.