American Pale Ale (APA)
La hermana menor de la IPA, más ligera, frutal y para toda la noche.
El lúpulo corta el queso y el cítrico levanta la salsa de tomate.
4.5–6.2% alc. · 30–50 IBU
¿Con qué cerveza? 6 estilos que funcionan.
La porteña: masa alta, mucha muzza, salsa de tomate y aceitunas.
La hermana menor de la IPA, más ligera, frutal y para toda la noche.
El lúpulo corta el queso y el cítrico levanta la salsa de tomate.
4.5–6.2% alc. · 30–50 IBU
Ambarina, suave y con un final a corteza de pan recién horneado.
La malta tostada se encuentra con la masa dorada del horno.
4.7–5.5% alc. · 18–30 IBU
Crisp, limpia y amarga. La rubia que toma el cervecero cuando nadie lo ve.
Seca y amarga: el contrapunto justo para la muzza abundante.
4.4–5.2% alc. · 22–40 IBU
La birra de la heladerita en el camping. Helada, burbujeante y sin vueltas.
Perfil liviano que acompaña sin competir con sabores básicos y grasos.
4.2–5.3% alc. · 8–18 IBU
El puente para el que se aburrió de la rubia pero le tiene miedo a la negra.
La malta suavemente acaramelada acompaña la masa horneada a la leña, mientras su ligereza refresca el paladar sin llenarte de gas.
4.5–6% alc. · 8–25 IBU
Agua con gas, un toquecito de malta y cero culpa calórica.
La alta carbonatación limpia el queso fundido y la masa sin competir con ningún sabor. La cerveza más neutra del mundo para la pizza más simple.
2.8–4.2% alc. · 8–12 IBU
✂️ Cortar: limpia la grasa.
🤝 Complementar: sabores parecidos.
⚖️ Contrastar: opuestos que se equilibran.