Sirviendo la pinta...
Enfriando el vaso y buscando el veredicto de la comunidad.
Enfriando el vaso y buscando el veredicto de la comunidad.

La madre de todas las Tripels. Los monjes de Westmalle desarrollaron en 1956 la receta que definió el estilo para el mundo entero. Pálida, seca, con una carbonatación altísima y un carácter de levadura belga que ninguna imitación ha podido superar.

Aroma complejo y elegante: flores blancas, pera, naranja y una nota de anís muy sutil. En boca es seca, con una efervescencia altísima y un cuerpo sorprendentemente liviano para 9.5%. El final es largo, amargo y especiado. El alcohol aparece al final como un abrazo cálido. La Tripel de referencia absoluta del estilo.
El hermano Thomas de la Abadía de Westmalle desarrolló en 1956 la receta definitiva de esta Tripel, que se convirtió en el molde de referencia para todo el mundo cervecero. Antes de Westmalle, el estilo no existía tal como lo conocemos. La receta original sigue intacta: malta Pilsner, azúcar candy blanco, lúpulos nobles y la levadura propia del monasterio que les da ese carácter frutal y especiado inimitable.
Una ale pálida, algo picante, seca y fuerte, con un sabor de malta redondeado y un amargor firme. Muy aromática, con notas frutales y especiadas, y un alcohol bien integrado que la hace engañosamente fácil de tomar.
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