Imprimiendo la nota...
Buscando en los archivos de cultura cervecera.
Buscando en los archivos de cultura cervecera.

Roast beef, panceta, ají bien picante, café negro y media pinta de stout. Este chili no pide permiso… y la birra que lo acompaña tampoco
Lo tostás en seco en una sartén hasta que la piel se vea ampollada. Después lo picás finamente y lo incorporas al caldo.
En una olla grande, dorás la panceta hasta que suelte su grasa. La retirás y la reservás.
En la grasa que quedó de la panceta, sellás los cubos de roast beef hasta que estén bien dorados por fuera. Retirás y reservás.
En la misma olla, agregás cebolla, morrón y la parte blanca de la cebollita de verdeo. Cocinás hasta que se ablanden. Agregás el ajo y todas las especias, y cocinás 1 minuto más.
Incorporás la pasta de tomate y cocinás 1 minuto. Sumás el chile picado, los tomates triturados, la cerveza negra, el café y el caldo con el aji. Devolvés la carne y la panceta a la olla. Cocinás a fuego bajo por 1 hora, revolviendo ocasionalmente.
A los 30 min agregás los porotos. A los 45 min, la barra de chocolate amargo. En los últimos 10 min, la maicena disuelta para espesar. Probás y ajustás la sazón.
Servís en cazuela con la parte verde de la cebollita de verdeo como topping.
El desafío clásico: calmar el picante sin tapar los sabores. Hay varios estilos BJCP que lo resuelven bien, cada uno a su manera.
Café, chocolate amargo y cuerpo seco. Espeja exactamente lo que hay dentro de la olla — el círculo se cierra cuando usás la misma birra para cocinar y para tomar.
Más dulce que la stout, con notas de chocolate con leche y caramelo tostado. Suaviza el picante del chile sin apagar el fuego.
Nueces, caramelo y un toque de lúpulo frutal. Contrasta con el picante en lugar de igualarlo — cada trago limpia el paladar y te prepara para la próxima cucharada.
Más alcohol, más cuerpo, notas de fruta oscura y melaza. Para una noche larga y un chili que tardó una hora en hacerse — el maridaje que se gana el tiempo de cocción.
No siempre está en el súper. Podés armarlo vos: ají molido + comino + orégano + pimentón ahumado. Queda muy bien.
El ají puta parió es el más fácil de conseguir y el más potente. Si encontrás otros como el chile limón o el ají amarillo, aprovechalos — cada uno le da un perfil distinto al picante.
Usá uno con al menos 70% de cacao. El dulce no aporta nada acá — lo que buscás es el amargor que redondea las especias.
La lata es la opción más práctica — ya vienen cocidos, solo escurrís y enjuagás. Si los comprás secos en bolsa, necesitás remojarlos toda la noche y precocinarlos antes de agregarlos al chili.
Un plato con carácter pide una birra con carácter. El resto es animarse.