Sirviendo la pinta...
Enfriando el vaso y buscando el veredicto de la comunidad.
Enfriando el vaso y buscando el veredicto de la comunidad.

La cerveza de abadía belga por excelencia. Una ale dorada, profunda y de alta fermentación, famosa por su perfecto equilibrio entre el dulzor frutal de la malta, notas especiadas de levadura y un final seco y elegantemente alcohólico.

Aroma intensamente perfumado donde destacan ésteres frutales a banana madura y durazno, acompañados por un marcado carácter especiado a clavo de olor y fondo de pan dulce. En boca es de cuerpo medio, con carbonatación efervescente y una textura sedosa. Predomina el dulzor maltoso inicial que luego abre paso al picante de la levadura, cerrando con un final semiseco y un sutil calor alcohólico muy agradable.
Es la receta bandera que revivió la marca en 1952 tras el acuerdo entre el abad de Notre-Dame de Leffe y el maestro cervecero Albert Lootvoet. Diseñada para reflejar la pureza y el carácter de las antiguas ale monásticas, se convirtió rápidamente en el estándar dorado de las cervezas de abadía a nivel internacional, destacando por ocultar magistralmente sus 6.6% de alcohol gracias a su tomabilidad.
Una ale dorada de intensidad moderada con una sutil complejidad frutal y especiada de la levadura belga, un sabor de malta dulce y un final seco.
Ver ficha completa, historia y mitos →Todavía nadie puntuó esta cerveza.
¡Sé el primero en destaparla!