Cultura Cervecera

El rey de la cerveza: la historia de Quilmes

La historia de los Bemberg y de la cervecería que convirtió a Quilmes en uno de los nombres más reconocibles de la cerveza argentina.

Lectura 10 min
Periodo · Especial
El Camino de la Cerveza
Seguir leyendo
El 31 de octubre de 1890 se sirvió el primer chopp de Quilmes. En un pueblo al sur de Buenos Aires arrancaba la historia de una cervecería que, con las décadas, iba a ocupar un lugar central en la industria y en la cultura popular argentina.
Detrás de ese primer vaso había una apuesta industrial: producir en el país una bebida asociada a la tradición europea, con instalaciones modernas, saber técnico y una red de distribución capaz de llevarla cada vez más lejos. Y detrás de la apuesta había un apellido: Bemberg.
La historia de Quilmes no se explica solo por una receta ni por una fábrica. Es también la historia de cómo se armó toda una industria alrededor de la cerveza —la malta, los envases, el transporte, la publicidad— y de una empresa cuyo destino quedó atado a los vaivenes económicos y políticos del país.
QUILMES EN NÚMEROS
1890
primer chopp, un 31 de octubre
87.000 m²
del Parque de la Cervecería (1922)
192
casas en Villa Argentina, el barrio obrero (1927)

El comerciante que llegó de Colonia

Otto Peter Friedrich Bemberg nació en Colonia, Alemania, en 1827, y llegó a Buenos Aires a comienzos de la década de 1850, cuando la organización política de la Argentina todavía estaba en plena discusión. Empezó como comerciante: importaba tejidos y exportaba lo que producía el campo, como granos, lanas y cueros.
Su casamiento con María Luisa Ocampo lo vinculó con una familia de peso en la sociedad porteña. Con los años amplió sus negocios y tejió relaciones comerciales y políticas que le abrieron la puerta a distintos sectores de la economía.
En 1860 asumió funciones consulares argentinas en París, donde se instaló durante varios años. Desde Europa siguió manejando sus intereses y vio de cerca la revolución industrial que estaba transformando el continente. La cerveza todavía no era el centro de sus negocios, pero iba a ser la industria que le daría a su apellido un lugar duradero en la historia argentina.

Un cervecero formado en Múnich

En 1888, Bemberg impulsó en París la creación de la Brasserie Argentine Société Anonyme junto con su hijo Otto Sebastián y otros inversores. El objetivo era levantar una fábrica de cerveza en la Argentina en un momento ideal: la inmigración, el crecimiento de las ciudades y la expansión del ferrocarril multiplicaban a los potenciales consumidores.
Otto Sebastián se había formado como cervecero en la Universidad Técnica de Múnich. Esa formación era clave para un proyecto que necesitaba mucho más que capital: había que dominar los procesos de elaboración, instalar los equipos adecuados y sostener una producción regular.
La fábrica se instaló en Quilmes. Pesaron la disponibilidad de agua, la conexión ferroviaria —indispensable para traer materias primas y distribuir la cerveza— y la cercanía con Buenos Aires, un mercado que no paraba de crecer.
La planta de la cervecería en Quilmes, con las vías del ferrocarril en primer plano
La planta de la cervecería en Quilmes, con las vías del ferrocarril en primer plano · Archivo General de la Nación

📜Un nombre con historia

La marca tomó el nombre de la localidad, que a su vez recuerda al pueblo indígena quilme, obligado durante el período colonial a dejar los Valles Calchaquíes y trasladarse a la actual provincia de Buenos Aires.

De la fábrica a la industria

Para crecer de manera sostenida no alcanzaba con elaborar una buena cerveza. Había que asegurar materias primas, tener envases, transportar el producto y armar una red comercial que llegara más allá de Quilmes.
Durante las primeras décadas del siglo XX, el grupo Bemberg avanzó en esa dirección. La malta, que se obtiene a partir de la cebada, era el insumo central: tener instalaciones propias para procesarla daba control sobre el abastecimiento. Lo mismo pasaba con los envases, una pieza clave para una industria que necesitaba embotellar, conservar y mover grandes volúmenes.
En 1907 el grupo compró la Cervecería Schlau, de Rosario, y en los años siguientes siguió sumando plantas e inversiones. Así, Quilmes dejó de ser solo el nombre de una cerveza bonaerense para convertirse en el centro de una organización industrial con presencia en buena parte del país.

La cervecería que hizo ciudad

A fines del siglo XIX, Quilmes tenía una escala muy distinta de la que alcanzaría en el siglo siguiente. La llegada de una gran planta industrial trajo empleo, atrajo trabajadores y empujó el comercio y los servicios.
La empresa también participó en obras de transporte, abastecimiento de agua y urbanización. Investigaciones de la Universidad Nacional de Quilmes señalan, por ejemplo, que la infraestructura de los pozos de agua de la fábrica contribuyó al desarrollo posterior de los servicios sanitarios de la ciudad.
En 1922 se inauguró el Parque de la Cervecería, un complejo deportivo y recreativo de 87.000 metros cuadrados. En 1927 nació Villa Argentina, un barrio de 192 casas para los trabajadores de la planta.
La entrada de Villa Argentina, el barrio construido para los trabajadores de la cervecería
La entrada de Villa Argentina, el barrio construido para los trabajadores de la cervecería · Imagen de archivo
Esas obras muestran una dimensión clave de la industria de la época: las grandes fábricas no solo producían bienes, también organizaban la vida cotidiana de las comunidades de trabajadores. Y ese vínculo tuvo dos caras: la cervecería daba empleo y promovía obras, pero también ganaba una influencia enorme sobre la economía y la vida social de Quilmes.

Crecer y concentrar

A medida que Quilmes ampliaba su capacidad y su red de distribución, crecía también su peso frente a las demás cervecerías. La compra de competidores y el control de actividades vinculadas a la fabricación fortalecieron la posición del grupo.
La lógica industrial era clara: una planta más grande reparte sus costos entre más litros, una red comercial más amplia llega a más consumidores y el control de insumos y envases da previsibilidad. Pero esa misma escala despertaba preocupación por la concentración económica: un grupo capaz de comprar competidores y controlar canales de venta podía dificultar la supervivencia de los demás.
El grupo Bemberg llegó a ocupar una posición dominante en el mercado cervecero argentino, y sus métodos de expansión fueron cuestionados en distintas épocas. Esa tensión iba a terminar en uno de los enfrentamientos más resonantes entre un grupo empresario y el Estado.

El caso Bemberg

El conflicto se inició en 1937, cuando una denuncia judicial llevó al Estado a reclamar impuestos impagos por la transmisión gratuita de bienes dentro de la familia. Según la acusación, esos impuestos se habían eludido mediante sociedades anónimas radicadas en el exterior, que concentraban la propiedad de las empresas del grupo.
El expediente se prolongó durante años y se convirtió en un símbolo del enfrentamiento entre una familia empresaria poderosa y el Estado. Cuando Juan Domingo Perón llegó a la presidencia, el caso ya estaba en marcha. Su gobierno tomó una posición dura contra el grupo, al que veía como un ejemplo de concentración económica incompatible con su idea de soberanía económica.
El conflicto no puede separarse de ese contexto político, pero tampoco conviene reducirlo a una sola explicación: entender sus aspectos fiscales y judiciales exige distinguir las denuncias, los argumentos de las partes, los fallos y las medidas de cada gobierno.

De la Ley 14.122 a la devolución

En julio de 1952, el Congreso sancionó la Ley 14.122, que dispuso la liquidación de las sociedades del llamado grupo Bemberg. En los años siguientes, el Estado fue quedándose con las empresas, y el 4 de febrero de 1955 se fijaron las condiciones para transferir las cervecerías a una sociedad formada por el gremio cervecero.
El derrocamiento de Perón, en septiembre de ese año, cambió otra vez el rumbo. El gobierno de Pedro Eugenio Aramburu anuló esos contratos, y en 1959, durante la presidencia de Arturo Frondizi, las empresas volvieron a la familia mediante un acuerdo directo.
Más allá de las interpretaciones políticas, el episodio muestra hasta qué punto la cerveza se había convertido en un asunto nacional. La fábrica de Quilmes ya no era solo una empresa privada: era una pieza central de un mercado que involucraba empleo, producción, consumo y poder económico.

El sabor del encuentro

A lo largo del siglo XX, Quilmes construyó una identidad que fue mucho más allá de su planta. La marca se volvió habitual en bares, almacenes, mesas familiares y reuniones de amigos.
La publicidad tuvo mucho que ver. Ya no se trataba de contar cómo era la cerveza, sino de asociarla con escenas reconocibles de la vida cotidiana. En 1984 la marca lanzó el lema «El sabor del encuentro», que resumía esa estrategia: compartir una mesa, juntarse después del trabajo, celebrar o acompañar una comida.
«Cerveza es Quilmes… y siempre la mejor»: una de las publicidades gráficas clásicas de la marca
«Cerveza es Quilmes… y siempre la mejor»: una de las publicidades gráficas clásicas de la marca · Archivo / publicidad de Cervecería y Maltería Quilmes
La publicidad no explica por sí sola ese arraigo: detrás había décadas de distribución, presencia comercial y producción a gran escala. Pero ayudó a convertir el nombre de una localidad en una referencia reconocible en todo el país.

Cambio de manos

En los primeros años del siglo XXI, la industria cervecera mundial atravesó una ola de fusiones y adquisiciones, y Quilmes no quedó afuera. En 2002, la brasileña AmBev acordó la compra de cerca del 37% de la compañía; en 2004, AmBev se fusionó con la belga Interbrew para formar InBev, y en 2006 elevó su participación en Quilmes a más del 90%, quedándose con el control.
En 2008, InBev se fusionó con Anheuser-Busch y dio origen a AB InBev, uno de los mayores grupos cerveceros del mundo. Quilmes siguió siendo una marca profundamente identificada con la Argentina, aunque su estructura quedara integrada en una organización global.

🍺Tres historias distintas

El origen de una marca, el lugar donde se elabora una cerveza y la nacionalidad de sus dueños son cosas diferentes. En el caso de Quilmes, esas tres historias se entrelazan desde hace más de un siglo.

Lo que queda en el vaso

La historia de los Bemberg es también la de una transformación industrial: una iniciativa nacida a fines del siglo XIX que se convirtió en una de las grandes cervecerías del país, armó su propia red de producción y distribución y construyó una marca que trascendió a sus fundadores.
En ese camino hubo innovación, expansión y una relación profunda con la ciudad que le dio nombre. También hubo concentración económica, conflictos judiciales y disputas políticas que marcaron el destino del grupo. Y no todo pasó por Buenos Aires: mientras Quilmes crecía, en Santa Fe un inmigrante alemán llamado Otto Schneider levantaba su propia cervecería. Pero esa es otra historia.
Porque detrás de cada marca hay una fábrica, detrás de cada fábrica hay personas y decisiones, y detrás de cada vaso hay una historia que merece ser contada.
1827
Nace Otto Peter Friedrich Bemberg en Colonia, Alemania.
1850s
Llega a Buenos Aires y se dedica al comercio de importación y exportación.
1888
Se constituye en París la Brasserie Argentine Société Anonyme.
1890
El 31 de octubre se sirve el primer chopp de Quilmes.
1907
El grupo compra la Cervecería Schlau, de Rosario.
1922
Se inaugura el Parque de la Cervecería.
1927
Nace Villa Argentina, el barrio para los trabajadores de la planta.
1937
Una denuncia judicial abre el caso Bemberg.
1952
La Ley 14.122 dispone la liquidación de las sociedades del grupo.
1955
El 4 de febrero se fijan las condiciones para transferir las cervecerías al gremio cervecero.
1959
Con Frondizi, las empresas vuelven a la familia Bemberg.
1984
Quilmes lanza el lema «El sabor del encuentro».
2002
AmBev acuerda la compra de cerca del 37% de la compañía.
2006
AmBev, ya parte de InBev, pasa a controlar más del 90%.
2008
La fusión de InBev con Anheuser-Busch da origen a AB InBev.

Fuentes

  1. Quilmes — Historia de la marca: primer chopp, Parque de la Cervecería, Villa Argentina y el lema «El sabor del encuentro».
  2. Universidad Nacional de Quilmes — La fábrica y la ciudad: impacto de la cervecería en la infraestructura y la urbanización de Quilmes.
  3. iProfesional — La historia de Otto Bemberg: biografía del fundador y formación de Otto Sebastián en Múnich.
  4. Argentina.gob.ar — Ley 14.122 (sancionada el 1 de julio de 1952): liquidación de las entidades del grupo Bemberg.
  5. La Opinión Popular — Conflicto entre el Estado y un grupo empresario: cronología del caso Bemberg, de la denuncia de 1937 a la devolución.
  6. AB InBev — Our Heritage: fusiones que dieron origen a InBev y AB InBev.
✦

¿Te gustó? Compartila

💬WhatsApp𝕏XfFacebook

Comentarios

¿Qué te pareció? iniciá sesión para comentar.

Iniciar sesión