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Buscando en los archivos de cultura cervecera.
Buscando en los archivos de cultura cervecera.

Hay series que usan la cerveza como excusa y series donde la cerveza es el alma del asunto. La Casa Guinness intenta ser lo segundo: un drama familiar oscuro, ambicioso y estéticamente impecable sobre la familia detrás de la stout más reconocida del planeta. Casi lo logra.
Steven Knight —el mismo de Peaky Blinders— construye un relato de intrigas familiares en la Irlanda del siglo XIX, con la cervecería Guinness como escenario y como campo de batalla. Hay poder, traiciones, política y mucha ambición en cada episodio. El arranque es sólido: los conflictos quedan claros rápido, los personajes entran con fuerza y la atmósfera atrapa desde el primer capítulo.
Es Peaky Blinders con espuma negra: misma energía, misma estética de drama de época acelerado, misma música que no pretende ser fiel al período. Y eso, dependiendo de lo que busques, puede ser su mayor virtud o su principal problema.
Más placer culpable que obra maestra, pero un placer genuino al fin. Si te gustó Peaky Blinders o los dramas de familias poderosas, vas a disfrutarla. Y si además te gusta la Guinness, mejor todavía: ponete una pinta negra, bajá las persianas y dale play sin expectativas históricas.