Imprimiendo la nota...
Buscando en los archivos de cultura cervecera.
Buscando en los archivos de cultura cervecera.

El desierto de Indio volvió a llenarse de escenarios, arte y miles de personas moviéndose de show en show. En ese contexto, la presencia argentina volvió a hacerse notar.
Desde el lado musical, Emilia Mernes participó como invitada en el show de la brasileña Luísa Sonza, mientras que la DJ argentina Zulan debutó en el festival, sumando un nuevo nombre local a la escena internacional.
Entre el público, también se los vio a Franco Masini y Delfina Chaves, que compartieron parte de la experiencia en redes con looks y momentos que rápidamente se volvieron virales.
En festivales como Coachella —y también en cualquier bar— pasa siempre lo mismo: compartir una cerveza es el inicio de algo.
En esa línea, la gente de Heineken impulsó su campaña Fans Have More Friends y puso en números algo que vemos todos los días:
👉 El 75% de los fanáticos dice que su pasión los ayudó a conocer gente nueva.
👉 3 de cada 5 personas formaron sus amistades más cercanas a partir de un interés compartido.
Nada nuevo bajo el sol: la birra sigue siendo uno de los mejores puentes para conectar.
Uno de los focos principales fue el regreso de Justin Bieber, que generó escenas de fanatismo total: carteles, celulares en alto y una energía colectiva difícil de replicar en otro contexto.
También circularon momentos más espontáneos, como el de Tini Stoessel, siguiendo parte del festival desde su celular y sumándose a la conversación global que se arma en redes.
La presencia argentina en Coachella no es nueva, pero viene creciendo año a año.
En ediciones anteriores, artistas como Bizarrap, Nicki Nicole, Nathy Peluso y Ca7riel lograron llevar su música a uno de los escenarios más influyentes del mundo.
Este 2026 sumó un nuevo capítulo con Zulan y la participación de Emilia, confirmando que la escena local sigue ganando lugar a nivel global.
Con un segundo fin de semana por delante —y un line up que incluye nombres como Sabrina Carpenter, Karol G, The Strokes e Interpol—, Coachella vuelve a demostrar que no se trata solo de los shows.
Se trata de lo que pasa entre ellos: los encuentros, los momentos inesperados y todo lo que después sigue circulando mucho más allá del desierto.
Si algo queda claro en festivales como Coachella, es que la experiencia no termina en el escenario: empieza en lo que compartimos Con marcas como Heineken acompañando la experiencia, la cerveza sigue teniendo un lugar central dentro del ritual festivalero.Porque al final del día, más allá de la música, lo que queda son las conexiones.