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Buscando en los archivos de cultura cervecera.
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El miércoles 22 de abril de 2026, en el Pennsylvania Convention Center de Filadelfia, se celebró la ceremonia de premiación de la World Beer Cup, el concurso cervecero más prestigioso del planeta. En su edición número 30, la competencia reunió a 1.644 cervecerías de 50 países que presentaron 8.166 entradas ante un panel internacional de 255 jueces.
En ese escenario monumental, la Argentina tuvo su momento: dos cervecerías del país se llevaron medallas a casa, sumándose al selecto grupo de productores que lograron destacarse en un campo de altísimo nivel.
Bichofeo Brewing Co., de Resistencia (Chaco), fue la gran protagonista argentina de la noche: consiguió no una sino dos medallas con la misma categoría. Su cerveza Criolla se alzó con la plata, y Torrontés con el bronce, ambas en la categoría Belgian-Style Fruit Beer. Dos cervezas de un mismo estilo, de una misma cervecería del interior del país, reconocidas entre las mejores del mundo.
La otra presencia argentina en el podio fue Okcidenta, de la ciudad de Santa Fe, que obtuvo la medalla de plata con su Paradoja Nocturna en la categoría Wood- and Barrel-Aged Strong Stout, uno de los estilos más exigentes técnicamente: una stout potente, madurada en barrica, que los jueces internacionales consideraron digna del segundo puesto mundial.
"Treinta años después, la World Beer Cup sigue siendo un reflejo del camino recorrido por la industria cervecera global —y de hacia dónde se dirige", declaró Chris Williams, director del concurso.
La edición 2026 fue un hito: la número 17 en la historia del concurso (que no se realizó en 2020) y la primera en disputarse anualmente de forma ininterrumpida desde 2022. Organizado por la Brewers Association de Estados Unidos, el certamen evaluó entradas en 118 categorías, y de las 354 medallas posibles se otorgaron 353: sólo el bronce en la categoría Belgian-Style Witbier quedó vacante por no haber alcanzado el nivel requerido.
La presencia argentina en este podio no es un dato menor. Competir y ganar en una categoría tan específica como la Belgian-Style Fruit Beer —o en el complejo mundo de las barrel-aged— demuestra que el movimiento craft nacional tiene cerveceros capaces de dialogar de igual a igual con productores de cualquier parte del mundo.